Este es un tema que me preocupa desde hace algún tiempo. Recientemente publiqué un extenso artículo en El Tilo:
No más Educación con Tecnología que, al momento de escribir esto tenía algo más de 470 visitas y solamente 4 comentarios. Básicamente el artículo intenta abrir algunas líneas de reflexión respecto a las relaciones entre Tecnología y Subjetividad en el aula.
Creo que los docentes, que no somos ajenos al avance de las pujas del mercado sobre todos los aspectos de la vida contemporánea, estamos manejando un discurso demasiado contaminado de terminología tecnológica y cada vez más pobre en valores y preceptos relativos a la educación y a la soberanía.
Hace unos días tropecé con esta página:
Y si mis alumnos copian? y la verdad es que me sorprendió (¿no debería haberlo hecho?) que estemos llegando tan lejos en la dirección que indicaba anteriormente.
En mi opinión, ningún software, ningún desarrollo 3.0, ni web semántica podrá reeemplazar una
discusión de fondo sobre valores en la relación con un alumno. ¿Por qué no hay que copiar? ¿Por qué hay que esforzarse? ¿Qué significa aprender? ¿Para qué nos reunimos en el aula todos los días durante una determinada época de la vida?
Claro que es mucho más fácil
creer que el vacío que deja la ausencia de un debate principista y a quemarropa dentro del aula sobre estas cuestiones, puede ser reemplazado por cualquier herramienta tecnológica que, al mejor estilo de un detector de mentiras, pueda poner en evidencia las
fallas del otro. Pero resulta que este
otro es ni más ni menos que
el sujeto de la educación y se supone que nosotros, además de adultos, somos los
encargados de tutorializar su formación.
Me pregunto: ¿aplaudir este tipo de soluciones no nos expulsa del lugar de docentes? ¿no nos inhabilita para reclamar después por la pérdida del espesor de la experiencia educativa? ¿no nos pone en el desgraciado lugar de quien
se quita olímpicamente el lazo respecto a las responsabilidades fundantes de su oficio?
¿Qué piensan?